¿Te has preguntado alguna vez por qué hay gente que lo tiene todo y es infeliz? ¿Y otras viven alegres aunque les falta lo necesario? La felicidad es algo interior, y por tanto no depende de lo exterior. Vamos a escuchar unas palabras de Jesús que lo resumen muy bien: Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo sus labios, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los ...